
Así es como deberián ser todos los fines de semana del verano. Con estos calores que hemos tenido, nada que mejor que una alberca y amigos. Ya le dijimos a Yani que le pida el rancho a sus tíos más seguido je. Después de que la mitad de las chicas se volvieron anoche, nos despertamos “temprano” para seguir en la alberca un rato. Mucho rato. Muy divertido.
Lo único malo es que me ardí los hombros y la espalda, pero bah! el color me va a quedar lindo.